domingo, 14 de agosto de 2011

El tren cremallera Montenvers. Glaciar La Mer de Glace (El Mar de Hielo)

En 1741 los ingleses Windham y Pocock se convierten el los primeros visitantes de la Mer de Glace, desoyendo los consejos de los lugareños que lo consideraban una guarida de demonios.

En 1892 se presenta un proyecto para la construcción de un tren cremallera hasta Montenvers y éste contó con la oposición de los habitantes de Chamonix que temían una degradación de su valle y la pérdida de ingresos que podría suponer para sus guías y muleros que aportaban la única manera de acceder a esa cota.

En 1909 el tren llega por primera vez hasta el final de la línea, a 1913 m, en un tiempo de 55'.

El tren cremallera de Montenvers es uno de los dos últimos trenes de cremallera que quedan en Francia. Diríase de otra época pero salva en cerca de 20' unos 1000 metros de desnivel. Transcurre por una vía construida en Z por la ladera de la montaña permitiéndonos observar los cambios en la vegetación mientras pasamos por viaductos, túneles de roca y pendientes pronunciadas.




El trayecto especialmente agradable, una vez más hablamos de sensaciones que te aporta el entorno. Los sentidos van captando imágenes que van dejando huella, una tranquilizadora huella.

Llegamos a la estación de Montenvers, punto de partida para acercarnos al Mar de Hielo y la gruta excavada en su interior. Existe la opción de efectuar una parte del recorrido en telecabina pero teniendo en cuenta el efecto relajante que el cansancio físico, el que uno decide, ejerce sobre nosotros decidimos recorrer el camino completo. Unos 400 escalones más un recorrido de similar inclinación de aproximadamente 2 km. nos llevan a nuestra meta.






La verdad es que esta salida  es de aquellas en las que la teoría de que lo importante no es la llegada sino el camino se hace más válida. Posiblemente por la comparación con los glaciares noruegos o porque el punto de observación no hace justicia, este glaciar, que
se precia de ser el más grande de Francia, se nos presenta algo triste y desvaído. Realmente apena
 ver cómo un gigante como éste ha ido cediendo terreno poco a poco.



 De todas formas, la valoración global del día, inmejorable, caminamos, nos cansamos y disfrutamos de una cueva de hielo algo artificiosa por sus efectos de luz y de sonido pero que, como siempre, te da esa extraña y placentera sensación de estar en las entrañas de algo muy grande.



4 comentarios:

  1. Pues aquí estoy, alucinando con las imágenes además de tener la sensación de estar leyendo a una escritora consolidada... Cuánto talento hermanita! Y confirmo la teoría de algunos sobre tu moreno, seguro que naciste en España? ;) Los recién llegados a la vida rutinaria esperan que disfrutéis lo que os queda. Besos gigantes para los 3 (como siempre, el de mayor envergadura para mi sobri) y también MUAKIS para no perder la costumbre.

    Family Feber

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  2. Jajajaajaaj!! Sólo fue una mala posición del sol en la foto. Pero tienes a mami a tu laito para preguntarle sobre mi nacimiento.

    Muakis de vuelta de peque que la tengo aquí mismo.

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  3. Hola !!!!

    Vaya ritmo de escribir y colgar fotos, que suerte tener una conexion potens y nolo que nos encontramos nosotros por ahi...
    Imagenes y relatos fantasticos. Esta vez ya menos envidia que a nosotros nos queda menos de 1 mes y medio, jijiji
    Por cierto esta si que es una de esas excursiones que me encantan, como ya bien sabes, ah por cierto yo he viajado en el otro tren de cremallera de Francia , esta en el pais vasco frances y va del col de Sant Ignace ala Rhune en el Pirineo en la frontera con Navarra.
    Feleicidades por el blog

    Besitos a los 3

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  4. Niñosssss, es lo que tiene viajar a lugares tan dispares.
    Dentro de nada estoy yo leyéndoos.
    Tomo nota de lo del cremallera.

    Besos a los dos.

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